Lee Anderson, un afroamericano que trabajando en una librería; no deja de pensar en su plan: la venganza de la muerte de su hermano negro, cuyo crimen fue enamorarse de una mujer blanca. Una trama sobre racismo en el que se mezclan alcohol, sexo y violencia.

Todo descubrimiento, sin importar sea éste grato o desagradable, es de importancia porque cambia nuestra precepción de la realidad. Con mayor o menor impacto podemos afirmar, que una vez descubierto algo, las cosas ya no siguen igual. A lo largo de nuestra vida son muchos los descubrimientos que vamos haciendo, ya sea por el azar o bien guiados por nuestra curiosidad. Estos últimos generalmente son los más satisfactorios. 

Finalmente, gran mayoría de los descubrimientos surgen de la curiosidad, como sentenció Séneca, “Ningún descubrimiento se haría ya si nos contentásemos con lo que sabemos”. Es esa curiosidad permanente la que habitualmente nos coloca ante un descubrimiento.

Tal fue mi caso con un autor que me resultaba desconocido: Boris Vian. Hace un par de meses curioseando en una librería me atrajo el título del libro: Escupiré sobre vuestra tumba (Edhasa), y más me atrajo la reseña del mismo. Sin dudar lo compré aunque no tuve la misma rapidez para leerlo. De ello, algo me arrepiento.

Comencé su lectura e inmediatamente me atrapó, lo terminé de una “sentada”. Es un libro cuya narrativa es delirante y sin descanso. No hay tregua en la trama y en su lectura. Te atrapa desde el inicio por la energía del personaje que resulta tan atractivo y a la vez despreciable. Su energía se transmite por toda la novela. Con un estilo peculiar que narra desde los más cotidianos pasajes, hasta las más delirantes perversiones, esta obra nos deja sin aliento y te mantiene atento a todo detalle. 

La novela narra la historia de un afroamericanollamado Lee Anderson que por su mestizaje no pasa como tal y se confunde fácilmente entre los blancos. La historia comienza cuando se traslada a un pueblo en el cual en realidad pocas cosas suceden, el aburrimiento es su constante. Trabajando en una librería pasa desapercibido y no deja de pensar en su plan, motor que ahí lo tiene, que consiste en la venganza de la muerte de su hermano negro, cuyo crimen fue enamorarse de una mujer blanca. Una trama sobre racismo en el que se mezclan alcohol, sexo y violencia.

El hartazgo y la falta de humanidad que nos muestra Lee, los cuales hace patentes en todos los excesos a los que se entrega y la desfachatez con la que se conduce nos hace estar pendiente en el desenlace de la novela.

Y éste no decepciona. Es tan intenso como todo el desarrollo de la trama. Cumple con las expectativas y deja un buen sabor de boca. Al menos ese fue mi caso. No me quedaron dudas que tendría que volver a leer a Boris Vian, y sería más pronto que tarde.

Recién compré la novela La hierba Roja (Tusquets) y ahora sí, me dispuse a leerla de manera inmediata y al igual que la otra no me defraudó. Con un estilo que inmediatamente nos permite reconocer al autor, pero con una dinámica y una historia distinta, desde el inicio esta novela te atrapa y te hace estar seguro que no te va a decepcionar.

El delirio narrativo aparece nuevamente desde el inicio, pero ahora la trama se desarrolla en torno a dos personajes y sus parejas. Una descripción que en un inicio parece llevarnos a la confusión, misma que más adelante se disipa y nos divierte. 

Esta novela pertenece al género de la Patafísica, movimiento cultural francés de la segunda mitad del siglo pasado. La llamada ciencia de lo absurdo y la búsqueda de soluciones imaginarias. Un surrealismo total que nos ofrece vivir al otro lado del espejo. 

La obra a diferencia de la anterior no se carga de tantos excesos etílicos y sexuales, tampoco de violencia, pero no los omite. Una narración que te lleva nuevamente por el delirio interminable al describir tantas escenas que transita entre lo sicodélico y el surrealismo. 

Desde una cena casual que termina en una animada fiesta, pasando por una burda comitiva oficial para la inauguración de la maquina, hasta la delirante visita al Barrio de las Amantes y la culminación en el Distrito del Juego, esta obra te lleva constantemente por el absurdo y lo cómico.

Es justamente el absurdo la mayor constante de esta obra cargada de obsesiones y deseos de todos los personajes que llevan a la frustración. Una novela de contenido sicológico en donde no solo se desprenda la trama principal, sino que todas las relaciones llevan a un punto de delirio. En donde la intención del ingeniero Wolf de construir una máquina con la cual volver a su infancia y conjurar las obsesiones y errores del pasado, lo llevaron únicamente a lugares que seguramente no quería llegar. Se produce la paradoja, tratando de olvidar se recuperaron, al menos momentáneamente, los recuerdos perdidos.

  1. Es sin duda el “sátrapa” Boris Vian, un autor polifacético que en cada obra nos transmite su energía y vitalidad. Con una imaginación inagotable, considero que una de las constantes de su obra es lo inquietante que resulta. Al igual que los descubrimientos, leer a Vian puede ser un descubrimiento agradable o no, pero en ningún modo nos será indiferente, nunca defraudará. Es sin duda un gran literato que nos ofrece otra forma de disfrutar la lectura.

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