Jorge Luis Borges, quien ha sido uno de los más grandes genios de la literatura,  decía que “La lectura debe ser una de las formas de la felicidad y no se puede obligar a nadie a ser feliz.” Y sí.

Indudablemente la lectura no puede ser un acto de imposición. Mucho menos una práctica por obligación, sino que tiene que surgir de un genuino placer. Debe ser la necesidad de conocer, viajar y soñar más lo que nos acerque a ella. La lectura nos tiene que atraer por su encanto y su importancia. Debemos sentir la necesidad de leer. Pero sin duda el hábito se puede transmitir y adquirir.

Ante la pregunta qué recomiendo leer, me coloco con una gran disyuntiva. Es tal la riqueza de los estilos literarios y de las múltiples narrativas que nos ofrecen los escritores, que las posibilidades que nos otorga la lectura es prácticamente interminable. Por ello estoy convencido de la gran responsabilidad que conlleva hacer una recomendación. De ella puede surgir un nuevo lector

En principio, considero que la mejores recomendaciones que puede uno hacer, es acercarnos a los clásicos; por algo así son considerados. Hay genialidades de la literatura que pueden resultar complejas para un primer acercamiento, como lo son “Don Quijote de la Mancha” de Cervantes o “La divina comedia” de Dante Alighieri. Pero algunos otros pueden atraparnos inmediatamente e introducirnos al mundo de la lectura, como “El conde de Montecristo” de Dumas (y Maquet) o “Madame Bovary” de Gustave Flaubert.

Por ello la importancia de nuestras primeras experiencias lectoras. La fortuna de toparnos con un buen libro puede ser la puerta para ese acercamiento incansable con los libros y el placer de la lectura. Puede ser un parte aguas en nuestra vida. Ahí la importancia de hacer una adecuada recomendación.

Ahora bien, es claro que por nuestra práctica profesional o bien por nuestras actividades cotidianas, debemos de acercarnos a otros tipos de lecturas. Pero no por ello debemos de perder el placer que la lectura nos puede ofrecer, por el contrario, un disciplina lectora nos permitirá una mayor facilidad al acercarnos a textos más duros o técnicos. Aunque sin duda, hay géneros que jamás recomendaría leer, pero eso lo mencionaré en otra ocasión.

Finalmente, debemos tener el impulso propio o infundido, pero el acercamiento con la lectura es de vital importancia para iniciar de manera cotidiana esta maravillosa experiencia. Podemos comenzar con lecturas de 15 minutos diarios y de manera gradual, casi inconscientemente lo volveremos una actividad indispensable en nuestra vida.

Con el paso del tiempo, el acercamiento a los distintos géneros literarios y de los autores, iremos adquiriendo y desarrollando nuestros gustos propios y comenzaremos a ser parte de esa felicidad de la que habla Borges. Esa satisfacción y múltiples emociones que genera la lectura. Porqué no, lograr un estado de satisfacción y plenitud.

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